RESTAURACIÓN DEL PALACIO DE FEFIÑANES. UN ORGANISMO VIVO

Foto_Victor Bao

javi montero. La Voz de Galicia. Noviembre de 2008

La arquitectura histórica sólo conserva su valor y su autenticidad si se trabaja desde el rigor, el amor y el profundo respeto

Cuando a un organismo vivo le sacamos el corazón y le implantamos un esqueleto postizo se convierte en un anacrónico y cadavérico muñeco de cera

Vista aérea Fefiñáns 001A veces los escépticos no podemos más que arrumbar nuestro pesimismo acumulado y rendirnos a la evidencia de que en esto del patrimonio también hay momentos dichosos, aunque pasado el trance tengamos que retornar a la decepcionante cotidianidad. Y cuando esto sucede, más que la mediación de los dioses o una conjunción propicia de los astros, hemos de pensar que si bien la creatividad puede tener su génesis en principios elevados, la preservación de lo creado es responsabilidad de hombres y mujeres de este mundo que en muchas ocasiones dan lo mejor de sí mismos.

Fachada Norte del Palacio (2)La nave insignia de Cambados y del Salnés, con su imagen proyectada una y mil veces hasta convertirse en emblema de revista que tamiza sus valores esenciales; testigo vivo de eso que ya no interesa a nadie, la Historia; obra maestra de la arquitectura a caballo entre la claridad renacentista y la elocuencia barroca, consolida su presente y afianza su futuro.

La última rehabilitación del Palacio de Fefiñanes (cubierta, fachadas y otras obras menores) es una de esas (extrañas) historias en las que brilla la producción, la dirección y los intérpretes, y esto, como en Casablanca, acaba notándose en el resultado final.

Obviamente también el dinero es importante, sobre todo cuando se trata de actuaciones que por su naturaleza resultan muy costosas, pero este no siempre garantiza una rehabilitación de calidad, sino que en demasiadas ocasiones sucede todo lo contrario.

 Los protagonistas

Lo primero, la familia promotora. Porque es de los pocos palacios que aún pertenecen a su familia fundadora (todos sabemos en qué manos solían caer este tipo de edificios en el Salnés), personalizada en las hermanas Gil de la Peña (herederas del ala norte que nos ocupa), promotoras de una especie de revolución pausada que nace de la sensibilidad y el respeto por un legado que sienten como algo irrenunciable pero que miman como un tesoro que siempre ha pertenecido al alma y al paisaje colectivo. Amantes del arte y de su historia, reconforta su ilusión sin fisuras y sus ganas de emprender batallas para salvar aquello que sigue mereciendo la pena. Una suerte para Cambados.

Lo segundo, el equipo técnico. Alberto Quintáns y Cristina Ansede, con la que en otro tiempo compartí muchos díasFases de la restauración. Foto_Cristina Ansede (6) de planos, bocetos e inquietudes, y Ádega da Costa en la dirección de obra. Son técnicos con formación específica en rehabilitación, que asumen el compromiso de primar la coherencia y el respeto por lo construido, aunque cueste muchos desvelos y algunas frustraciones.

Como les gusta el oficio y conocen lo que tienen entre manos no dudaron en buscar el asesoramiento de otros especialistas (Mikel Landa, Javier Touza, etc.), porque saben que la cautela y la reflexión son las únicas armas para enfrentarse al animal enfermo, y en este mundillo hay pocas verdades absolutas y todos podemos arrojar algo de luz. La mala praxis no necesita ni especialistas ni consejos.

Por último, los artífices del milagro, los operarios de Atlas, una empresa que está demostrando que en Galicia también trabajan profesionales cualificados que están muy lejos de la chapuza improvisada y se afanan en aprender y hacer las cosas lo mejor posible.

 La obra

Fases de la restauración. Foto_Cristina Ansede (9)La intervención, que contó con la financiación de la Consellería de Cultura, a través de la Dirección Xeral de Patrimonio, y la Consellería de Vivenda e Solo, consistió, entre otras cosas, en la restauración y consolidación de la cubierta (ala norte) del Palacio, muy deteriorada, hasta el punto de que ya se había producido el colapso de algunos elementos de su estructura.

La opción más común en este tipo de operaciones es la de ahuecar el ala, es decir, demoler, vaciar y proyectar, en el mejor de los casos, un nuevo armazón de madera laminada o, en el peor, la consabida estructura de viguetas prefabricadas de hormigón y planchas onduladas de fibrocemento, materiales que ya cuentan con su lugar de honor en la arquitectura española y gallega de las últimas décadas.

Esta vez se optó por el camino más tortuoso, por una rehabilitación basada en la escrupulosa conservación yFases de la restauración. Foto_Cristina Ansede (10) restauración de lo existente, lo cual resultó ciertamente complejo, por sus numerosas patologías y la dificultad de la ejecución.

No quiero aburrirles con detalles, soluciones constructivas, replanteos y demás avatares de la obra, pero haber presenciado sus distintas fases, el tratamiento de cada viga, de cada elemento del rompecabezas, no hace sino confirmar que a veces de las mayores dificultades nacen las soluciones más afortunadas.

Precisión artesanal y proyección ejemplarizante. A mi juicio, la arquitectura histórica sólo conserva su valor y su autenticidad si se trabaja desde el rigor, el amor y el profundo respeto. Solo así sobrevive al tiempo. Porque, de lo contrario, cuando a un organismo vivo le extraemos el corazón y le implantamos un esqueleto postizo acaba convirtiéndose en uno de esos inverosímiles, anacrónicos y cadavéricos muñecos de cera.