EL MURO ROMÁNICO

Pantocrator. San Clemente de Tahull. Ábside. Lleida. S.XII

por javi montero

El muro románico es la línea precisa, la composición diáfana, el color. No es la fábrica desnuda. Ni la opacidad de las sombras. Desea comunicar, con sencillez y rotundidad. Es la luz en la mirada: misteriosa y eterna. El mensaje que acaricia el ambiente. Se expande y nos abraza. El muro románico es signo: directo y rítmico. Una leve sonrisa. La serenidad revelada ¿Por qué hemos preferido la frialdad en el gesto y la piel descarnada? ¿Cuándo ha caído la noche sobre el templo? El muro románico es claridad, símbolo y vida.

 

<<…Es importante que consideremos la pintura románica no como un adorno que se superpone, sino como parte integrante del muro. Al ser muro, no puede tener perspectiva: toda sensación de lejanía o de diversidad de términos desvirtuaría su condición plenamente mural. Las figuras se configuran y distribuyen buscando un acoplamiento armónico en la totalidad de la superficie, con una composición decorativa, sencilla y evidente, y definen sus perfiles con unas gruesas líneas negras, que, a su vez, realzan lo plano del colorido y acusan los intensos contrastes cromáticos. Las escenas están representadas sin naturalismo (no interesa la narración pormenorizada) pero con la máxima claridad expositiva, de manera que salte a la vista el mensaje que encierran. Toda la atención debe concentrarse en lo personajes (solo los justos y necesarios) que protagonizan el tema….El mural románico establece el diálogo, se vierte sobre el ambiente. Sus personajes miran, penetran inquieren: arrancan de los fieles el respeto a la veneración y, si es el caso, la simpatía o la condena a sus actitudes….En la arquitectura románica, el potente muro de piedra se humaniza en la superficie para acariciar el ambiente…>>

Luis Borobio. Historia sencilla del Arte