HACER CIUDAD (I). EL PROBLEMA DEL AGUA. HACIA CALLES MÁS PERMEABLES

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por javi montero

EL PROBLEMA DEL AGUA

Amplias zonas dotacionales y de equipamientos construidas sobre rellenos ganados al mar. Barrios enteros sobre el mar o sobre las cuencas de ríos y humedales. Villas y ciudades sobre vaguadas donde confluyen numerosos cursos de agua y escorrentías. En muchos casos, el nivel de las aguas freáticas a pocos centímetros de la superficie….Y todo canalizado. En una región con las precipitaciones medias anuales más altas de España.

El rápido proceso de urbanización de nuestro territorio ha derivado en la progresiva impermeabilización del suelo, que siempre lleva implícito una alteración de los ciclos hidrológicos naturales del agua. A medida que vamos hormigonando vamos transformando los flujos hídricos, al tiempo que van disminuyendo las superficies vegetales, reduciéndose la intercepción natural, la evapotranspiración y la infiltración. El resultado lo conocemos bien: fuertes inundaciones en invierno.

Cada vez se necesitan colectores más grandes, sistemas de evacuación más complejos y costosos (bombas, emisarios, etc…). La ciudad creció deprisa y las infraestructuras urbanas se van quedando escasas, o se van deteriorando, se quedan viejas e infradimensionadas.

Y aún hay otro problema añadido: las escorrentías de aguas pluviales ya no son limpias y el impacto que provocan en el medio está aún por evaluar. Algunos estudios sostienen que pueden llegar a constituir una fuente importante de contaminación y el problema se acentúa si, además, las redes se mezclan, se desbordan, se colapsan, etc…Es lo que se ha dado en llamar “contaminación difusa”: las actividades humanas generan materia orgánica, hidrocarburos, aceites, elementos patógenos (bacterias, virus), metales pesados, tóxicos y compuestos químicos (pesticidas, productos de limpieza…), etc. Esto se va acumulando en superficie y luego se mezcla con el agua de lluvia, añadiéndose a las propias aguas residuales.

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¿CÓMO HACEMOS LAS CALLES?

Generalmente cuando se urbaniza una calle se realiza un buen firme, se construye una losa continua de hormigón y encima de ésta se coloca el pavimento. Este es el sistema convencional. Y el único utilizado en Galicia y en gran parte de España. No sucede lo mismo en Europa, incluyendo Portugal, cuyas urbanizaciones demuestran un aprecio, un gusto y un cuidado (tanto en el proyecto-diseño como en la ejecución) a años luz de las de este lado de la frontera. Les animo a dar un paseo por las alfombras pétreas de cualquier villa portuguesa.

Y AÚN MÁS PROBLEMAS

Como decimos, bajo nuestros pies hay una enorme presencia de agua y ésta, todo el mundo sabe, tiende a moverse, y cuando se mueve arrastra lo que puede. Puede darse el caso de que la calle funcione perfectamente durante un tiempo pero un buen día se abre un socavón, con el consiguiente peligro para vehículos y peatones. Esto sucede porque el agua del subsuelo (freáticas o de cauces enterrados) realiza un lavado y arrastre de los áridos del firme, quedando la losa continua de hormigón sin el apoyo suficiente. Esto sucede con relativa frecuencia. Recordemos los últimos socavones producidos en Santa Cristina (A Coruña) o en O Grove, como ha informado recientemente la prensa.

 

¿Y SI EMPEZÁSEMOS A CAMBIAR EL HORMIGÓN POR LA ARENA?

¿POR QUÉ CALLES PERMEABLES Y TRANSPIRABLES?

Nos referimos al pavimento (losa piedra, adoquín, etc.) directamente sobre subcapas de grava drenante y capas de arena fina compactada. No nos estamos inventando nada. ¿Por qué creen que en tantísimas calles de las principales ciudades europeas crece libremente el musgo y la hierba entre los adoquines?


En su <<Directiva 2000/60/CE>> la Unión Europea desgrana los llamados “Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible” (SUDS), que comprenden un amplio espectro de soluciones para afrontar el planeamiento, diseño y gestión de las aguas pluviales, incidiendo tanto en los aspectos medioambientales y sociales como en los específicamente hidráulicos. La filosofía de los SUDS no es otra que reproducir, de la manera más fiel posible, el ciclo hidrológico natural previo a la urbanización o actuación humana.

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Se previenen las inundaciones

Una de estas soluciones se basa en no depender exclusivamente de la red de evacuación sino que al minimizar en lo posible las superficies impermeables (hormigón), e incrementar las permeables (arena), se reducen los volúmenes de escorrentía y caudales punta, es decir, en los momentos de mayor precipitación las zonas de arena retienen una parte del agua y ayudan a descongestionar la red, evitando que esta se colapse muy rápidamente, como de hecho suele acontecer. Las capas de arena se van saturando y liberan el agua poco a poco.

Se evitan los socavones

Al eliminar la losa de hormigón obviamente no eliminamos el agua, pero el terreno se hace más flexible y transpirable, favorece el drenaje, y en caso de una corriente subterránea el pavimento se va hundiendo poco a poco, formándose pequeñas concavidades que nos avisan de que el firme está teniendo problemas. Qué duda cabe, como explicamos a continuación, que la reposición de las capas del firme es mucho menos costosa que si nos encontrásemos con el colapso de una gran losa de hormigón armado.

Menor coste de mantenimiento

AdadadEl hecho de que las piezas del pavimento estén sobre arena hace que su reposición en caso de rotura, pérdida o hundimientos del firme sea muy fácil y poco costoso. Cuando las calles son de hormigón hay que reponer el pavimento, demoler parte de la losa de hormigón y volver a empezar de cero. Esto es excesivamente gravoso para las arcas municipales. Con arena quizás haya que reponer piezas más a menudo pero su ejecución es mucho más sencilla. En este caso únicamente hay de cambiar la pieza por otra nueva, echar un poco de arena y compactar. Y sin el ruido del compresor. Se trata de mantener la calle de forma continuada sin que haya que acometer grandes obras de reurbanización cada cierto tiempo.

Mejora de su apariencia estética

Al estar el pavimento sobre arena, el firme se va asentando poco a poco de forma muy natural, va creando su propia topografía, unas suaves curvas de nivel, se van ondulando casi de manera espontánea. Tal vez por eso nos gustan las calles de las fotos antiguas o las de los pueblos de Portugal u otros países europeos, precisamente por esa ausencia de la línea recta hormigonada. Nuestras calles no deben parecerse a la pista de un aeropuerto sino más bien a una extensión del entorno natural, donde no existe la línea recta, aspecto que viene subrayado por las juntas verdes de líquenes y  hierba.

EL FUTURO

Creemos que, por las experiencias en otros lugares, es un buen momento para empezar a desarrollar propuestas alternativas para la gestión hídrica de nuestras villas y ciudades, que en las próximas décadas se podrían concretar en muchos y muy diversos proyectos: progresiva eliminación de suelos impermeables gracias a los pavimentos sobre arena, menos canalizaciones y más agua en superficie a través de la recuperación de humedales y ríos urbanos, construcción de zanjas naturales de drenaje, aprovechamiento de rotondas y cruces como depósitos de retención, parques y jardines aterrazados inundables en invierno… etc. Todas estas técnicas se están llevando a cabo progresivamente en toda Europa y en los EEUU con muy buenos resultados.

SE PUEDE HACER CIUDAD SIN TANTO HORMIGÓN Y CON MÁS SENTIDO COMÚN